Bajo el lema de “Becarios sí, sicarios no”, el candidato de
Morena ha intentado posicionar sus propuestas en la población joven del país,
¿cuánto costarían? y ¿cuáles son las siete condiciones que deberá garantizar
-más allá del presupuesto- para que sea efectivo?
Oxfam México
La propuesta del candidato Andrés Manuel López Obrador en
materia de política social es el programa de apoyos económicos para jóvenes que
quieren estudiar o trabajar pero no encuentran oportunidades, al cual ha
llamado “Jóvenes Construyendo el Futuro” y está incluido en su Proyecto de
Nación 2018-2024.
El tema de los jóvenes ha sido central en la narrativa de
cambio de López Obrador, quien ha vinculado esta propuesta no sólo con el
acceso a la educación, sino como un vehículo para reactivar la economía y
combatir la criminalidad, bajo el lema “becarios sí, sicarios no”.
El programa atendería a jóvenes entre 15 y 29 años, mediante
acciones en el ámbito educativo (Jóvenes con Escuela) y laboral (Jóvenes con
Futuro).
“Jóvenes con Escuela” atendería anualmente a 300 mil jóvenes
que buscan continuar sus estudios de educación media superior y superior,
otorgándoles un apoyo mensual de un salario mínimo (alrededor de 2,400 pesos).
Mientras que “Jóvenes con Futuro” se compone de seis acciones
que van desde apoyo para jóvenes en labores del campo, actividades
comunitarias, fomento a la educación y deporte, personas con necesidades de
capacitación, emprendedores y un esquema para incluir a los recién egresados al
servicio público. En conjunto, se atendería hasta a 2.6 millones de jóvenes al
año con un apoyo de hasta 1.5 salarios mínimos al mes (alrededor de 3,600
pesos).
El problema de la falta de oportunidades para los jóvenes en
México
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos en
los Hogares (ENIGH) 2016, en México existen alrededor de 8.1 millones de
jóvenes, entre 15 y 29 años, que no estudiaron la educación media superior y
estarían en condiciones de cursarla, ya sea porque tienen secundaria terminada
o porque la comenzaron pero no la acabaron.
Por otro lado, 921 mil jóvenes, en el mismo rango de edad,
que forman parte de la población económicamente activa, se encuentran
desocupados y están buscando un empleo.
Además, de acuerdo con la ENIGH 2016, 43% de los jóvenes
entre 15 y 29 años vive en situación de pobreza y 48% tiene ingresos
insuficientes para satisfacer sus necesidades básicas.
Los jóvenes que sí tienen trabajo formal también enfrentan
condiciones precarias: el actual sistema de pensiones individualizado
(reformado en 1992) requiere de un ahorro voluntario mayor a las contribuciones
mínimas para que los jóvenes que actualmente son formales puedan tener
pensiones dignas, al ser por aportaciones individuales (AFORES).
Quiénes sí y quiénes no.
Con información de la ENIGH 2016, Oxfam México calculó varias
poblaciones susceptibles de ser atendidas por el programa.
De los 8.1 millones de jóvenes entre 15 y 29 años que no
cursaron la educación media superior, 2 millones están en un rango de edad
“ideal” para cursarla -entre 15 y 19 años- y un millón de estos jóvenes es
pobre. El programa “Jóvenes con Escuela”, que atendería a 300 mil jóvenes al
año, sería insuficiente para cubrir a todos los jóvenes en pobreza que están en
condiciones de estudiar la prepa y más si se considera que el componente
también abarca la educación superior.
En cuanto al programa “Jóvenes con Futuro”, el apoyo con mayor
número potencial de beneficiarios es el de “Jóvenes reconstruyendo el campo”,
dirigido a actividades agropecuarias, madereras y de rescate ambiental. De
acuerdo con la ENIGH 2016, existen aproximadamente 3.7 millones de jóvenes en
pobreza en el ámbito rural, pero no es claro que el programa vaya dirigido a
ellos, ya que el Proyecto de Nación menciona a estudiantes o técnicos con
carreras afines, mientras que un gran número de jóvenes en pobreza padece
rezago educativo, por lo tanto, no son potenciales beneficiarios del programa.
Esto sin tomar en cuenta a los jóvenes que no completaron la educación básica y
que por lo tanto, tampoco son beneficiarios potenciales de “Jóvenes con
Escuela”.
Por otro lado, el componente de brigadas de acción
comunitaria y jóvenes por la esperanza está dirigido a actividades en beneficio
de la comunidad. Si bien es cierto que estas actividades pueden tener impactos
favorables más allá de lo económico (como mejorar el tejido social y promover
espacios públicos de convivencia mejores) no es claro que dicha intervención
genere capacidades para entrar al mercado laboral y tener un resultado
sostenido, rompiendo el ciclo de precariedad que enfrentan estos jóvenes.
La propuesta de AMLO, ¿es financieramente viable?
De acuerdo a los cálculos del documento del Proyecto de
Nación 2018-2024, el costo total máximo del programa -considerando 2.9 millones
de jóvenes en sus dos componentes- rondaría los 109 mil millones de pesos. Sin
embargo, estimaciones del Proyecto de Nación asumen que en realidad la
población que utilizará dicho apoyo es de 1.8 millones (no todos los jóvenes se
afiliarían al programa). Es por ello que el costo estimado estaría en realidad
alrededor de un rango entre 73 mil y 109 mil millones de pesos. Este monto
sería sólamente el costo de las transferencias a beneficiarios. El costo total
del programa podría crecer si se generan otras acciones que impliquen mayores
costos administrativos.
El monto requerido para financiar este programa es
relativamente grande en comparación con otros ya existentes. De acuerdo con el
Inventario de Programas Sociales del CONEVAL, el presupuesto de Prospera -el
tercer programa social más importante del país, después del IMSS y los
subsidios de la SEP a organismos descentralizados- fue de 82 mil millones de
pesos en 2018.
El equipo de López Obrador ha dicho que parte del gasto será
financiado con ahorros de austeridad y combate a la corrupción, con lo cual
calcula tener recursos adicionales por 500 mil millones de pesos.
Por otro lado, si se utilizara el presupuesto de programas
similares ya existentes, sería difícil financiar la intervención propuesta por
López Obrador. Con base en el Inventario de CONEVAL, Oxfam México ubicó siete
programas que tienen como población objetivo o dentro de alguno de sus
componentes un apoyo directo a los jóvenes en materia educativa, de combate a
la pobreza, apoyo a emprendimiento o de certificaciones para el trabajo: 1)
Fondo Nacional del Emprendedor, 2) Programa Nacional de Becas, 3) Programas y
acciones de la Política Laboral, 4) Programa de Apoyo al Empleo, 5)
Articulación de políticas públicas integrales para la juventud, 6) Programa de
atención a jornaleros agrícolas y 7) Subsidios a programas para jóvenes. El
monto conjunto de estos programas es de 17 mil millones de pesos.
Cinco condiciones para asegurar el éxito
En su proyecto nación, el candidato toma a un grupo de
programas en Alemania, Argentina, Colombia y Brasil como muestra de éxito. La
principal similitud entre estos radica en la modalidad dual, es decir, en la
combinación de aprendizaje teórico en aulas con entrenamiento práctico en
empresas. Entre los programas citados en el proyecto, el más exitoso es el de
formación dual en Alemania. No obstante, de los 2.6 millones de jóvenes que
busca atender la propuesta del candidato, únicamente 250 mil formarán parte de
los programas de capacitación que guardan similitudes con el proyecto alemán.
Aunado a lo anterior, de acuerdo con experiencias
internacionales en la implementación de sistemas duales, para que un programa
de este tipo cumpla sus objetivos, se deben tomar en cuenta cinco elementos:
1. La adopción de
un sistema dual (combinar trabajo y estudio) deberá ser gradual. El programa de
formación dual en Alemania comenzó a mediados de los 1800’s y gradualmente se
han creado normas legales, se forjaron creencias en la sociedad, se
establecieron principios pedagógicos y estructuras institucionales que
actualmente son la base del sistema.
2. Atender otras
condiciones estructurales de los mercados de trabajo: Mientras que otros países
desarrollados cuentan con niveles de informalidad menores y sistemas de
protección social más comprensivo, en México persiste una precariedad laboral
asociada a estos factores. Es por ello que se deben generar políticas complementarias
que aseguren una inserción laboral de calidad, particularmente para las
mujeres, ya que la actual propuesta no considera barreras de género en la
entrada al mercado laboral, ya que el acceso es menos para mujeres.
3. Definir
previamente los sectores en donde se aplicará el programa. Los programas duales
en los países antes mencionados suelen centrarse en sectores técnicos, donde el
entrenamiento práctico es la parte esencial para poder desempeñar el empleo.
Centrar el programa en estos sectores tendría el doble de beneficio de
certificar trabajos mayoritariamente manuales, contribuyendo a que se
formalicen y que quienes los desempeñan reciban tanto protección social, como
mejores sueldos.
4. Comprometer al
sector privado. Para que el programa funcione, deberá haber un sector privado
para dar un verdadero entrenamiento de calidad, adoptar los objetivos de
insertar a los jóvenes en puestos de trabajo con responsabilidades reales y
aceptar las certificaciones como muestra suficiente de preparación. De hecho,
el programa funciona en los países antes mencionados al ser también altamente
beneficioso para el sector privado: las empresas que proveen el entrenamiento
se ahorran los costos de reclutamiento y también evaden el riesgo de contratar
a un trabajador que en la práctica no cuente con las habilidades necesarias
para el empleo.
5. Se deberá
evitar la creación de estigmas ante quienes forman parte del programa. En
países como Corea del Sur el estigma se ha creado al ver a los aprendices, como
aquellos que no se esforzaron lo suficiente para entrar a las escuelas de mayor
prestigio. Desde sus comienzos el programa deberá ser planteado como respuesta
a todos aquellos jóvenes a los que el sistema dejó atrás y no de forma
contraria.


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